Historia de la Parroquia

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En St. Dominic Parish, somos herederos de una rica historia y tradición de adoración católica, predicación y espiritualidad. Nuestra parroquia no solo es una de las parroquias fundadoras de la Arquidiócesis de Denver y de la Provincia Dominicana de San Alberto Magno (Dominican Province of St. Albert the Great), sino que también afirmamos estar afiliados a la Orden Dominicana que goza de cerca de 800 años ininterrumpidos de predicación evangélica.

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Los Comienzos

Cuando los frailes dominicos (Oficialmente: Frailes de la orden de predicadores) llegaron a Denver antes de 1889, no tenían en mente empezar una nueva parroquia, mucho menos construir una nueva iglesia. Más bien, esos primeros frailes vinieron a Denver para tomar el sol y el aire de las montañas, que se creía era una cura segura para varios padecimientos respiratorios de finales del siglo XIX. Cuando el padre J.T. Murphy llegó, los planes se pusieron en marcha y los cimientos de lo que sería St. Dominic Catholic Church se establecieron firmemente.

Desde nuestros primeros días hasta hoy, hemos sido una Iglesia de inmigrantes en el vecindario. Fueron los irlandeses los que construyeron los cimientos de la Iglesia y los italianos los que les siguieron rápidamente. A principios de la década de 1970, adquirimos un sabor mexicano y con el cambio de siglo nos estamos convirtiendo rápidamente en un reflejo de nuestra diversa comunidad de vecinos.

El 6 de octubre de 1889, el padre dominico Joseph T. Murphy celebró la primera Misa de St. Dominc Parish en una tienda de alimentos alquilada en la esquina de la calle 25 y Decatur. Aún existe una lista de las 28 personas que participaron en la Misa. Nuestro vecindario era un municipio separado, llamado en ese tiempo Highlands. Al poco tiempo se convertiría en parte de Denver. La historia de la parroquia comenzó, una historia que sigue el ritmo del desarrollo de la ciudad de Denver y con el espíritu católico americano, fabricando tradiciones, construyendo recuerdos sobre la base sólida de la fe, la familia y el compañerismo.

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El Crucifijo Memorial

La Segunda Guerra Mundial vio a muchos hombres de la parroquia ir a luchar, y no pocos dieron sus vidas en la batalla. (El cuadro de honor de la guerra llamado Santo Nombre se muestra en la Iglesia). Durante el pastorado del padre Vincent Reginald Hughes, se hicieron muchas mejoras a la planta de la iglesia, como fue la de la rampa en la entrada norte. No obstante, la contribución más significativa de su tiempo de servicio provino de su pastor asociado, el padre Tom McGlynn. Formado como artista y escultor, el padre Tom recibió el encargo en 1945 de tallar un crucifijo como un monumento a los feligreses que habían servido en la guerra. En tres meses, el trabajo evolucionó de boceto a bloques de pino a obra maestra tallada. Inaugurado en la víspera de Navidad de ese año, fue dedicado en la fiesta de la Epifanía en 1946. Sigue siendo un legado de belleza y significado duraderos: un sermón predicado en pino con martillo y cincel, que habla a los corazones hoy con el mismo poder que tenía hace 45 años.

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La Iglesia Antigua

La primera rectoría sigue en pie, un cascarón vacío cerca de la calle 25. A un año de su fundación la parroquia construyó la primera iglesia en la calle 25 y Grove – una estructura de tabique de dos pisos con salones de clases en el primer piso, y la iglesia en el segundo piso. La parroquia veía la educación de sus niños como la primera misión de la parroquia, y el edificio simbolizó este valor.

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Primera iglesia St. Dominics – como se veía en 1890

Las Hermanas

Muy pronto, en 1890, cuatro hermanas dominicas de Sinsinawa, Wisconsin, llegaron para comenzar la escuela. Estas bellas y generosas mujeres religiosas han sido una parte clave de la vida parroquial desde entonces. Dos conventos fueron ocupados por las hermanas. Las estructuras aún sobreviven hoy día en la calle 25 entre Federal y Grove. Una se utiliza para las hermanas enfermas, enviadas a Denver desde muchos lugares para tratar de recuperarse de enfermedades tuberculosas. La otra, la “casa buena”, se usa para la facultad de la escuela. Muchas hermanas dominicas vivieron, trabajaron, oraron y murieron en la parroquia, y esperan la resurrección en su parcela especial en el cementerio Mt. Olivet.

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Los Frailes

Los frailes dominicos que sirvieron como párrocos en las primeras décadas de la existencia de la parroquia tenían algo en común: Donnelly, Murphy, Logan, O’Sullivan, Horrigan y Dinahan … eran amados por los trabajadores ferroviarios irlandeses que vivían aquí, y también fueron muy queridos por los alemanes e italianos en su parroquia.

Hubo tiempos difíciles después del cambio de siglo, pero esto no detuvo al padre Brockbank de construir una adición en la parte posterior de la iglesia/escuela, que agregó más aulas y un salón. Los boletines parroquiales que sobreviven evidencian las luchas económicas de los feligreses, y también relatan el saldo mortal de una epidemia de gripe tras otra. Durante un mes de febrero, diez feligreses murieron a causa de la enfermedad: hombres, mujeres y niños. No obstante, las familias crecieron en tamaño, en gracia y en el amor de su comunidad católica, su parroquia.

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Nueva Escuela, Nuevo Convento

El padre Peter O’Brien construyó una nueva escuela en 1951, justo al norte de la iglesia y la llenó de estudiantes entusiastas. Las publicaciones anuales de la asociación de padres y maestros se combinaban con la vida parroquial completa de aquellos tiempos, aún centrados en la vida y la educación de nuestros niños. La apacible forma del padre Forquer condujo a la comunidad a mediados de los años 50. Fue sucedido por el padre Pat Roney, un predicador de la vieja escuela y un músico también, que remodeló el santuario y añadió el fondo y la madera que actualmente vemos. El padre Michael McNicholas sucedió al padre Roney y decidió que la parroquia necesitaba una secretaria. La Sra. Eleanor Zahn fue la elegida para este puesto y pasó más de 25 años en el puesto. Un nuevo convento fue propuesto y construido en la calle 29 y Grove por el Padre McNicholas. Su repentina enfermedad y muerte mientras aún era párroco entristeció profundamente a la parroquia.

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La Nueva Iglesia

En 1915, el padre P.B. Doyle, con esperanza y valentía comenzó a planificar para el futuro. Comenzó un fondo de construcción para la nueva iglesia, siendo en ese entonces solo un sueño, pero son los sueños los que construyen lugares como este. Anunció que necesitaba un cocinero y ama de llaves. Olive Mary Deloughry respondió al anuncio. “Ollie” se quedó como ama de llaves, planificadora de comidas, cocinera, lavandera, enfermera y como familia en la comunidad dominicana durante los siguientes 58 años. El padre R.F. Larpenteur llevó a cabo el sueño a través de muchas dificultades: el rechazo de un primer plan de la iglesia por parte de los superiores dominicos, problemas de construcción -el sótano se inundaba constantemente- y finalmente problemas financieros. Después de pedir mucho para que se cumplieran las promesas, vio la finalización exitosa de la rectoría en 1923.

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Presente iglesia St. Dominics – como se veía en 1926

Finalmente, nuestra gran iglesia actual fue dedicada en febrero de 1926. Esta iglesia católica inglesa tiene proporciones de catedral: 165 pies de largo, 85 pies de ancho y 80 pies a la azotea. Está hecha de piedra gris y beige de Monte Vista y Boise. Era, y todavía es, una expresión adecuada de la nobleza, la grandeza y la profunda espiritualidad de las humildes personas de esta parroquia.

La escuela continuó en el antiguo edificio, pero la comunidad se reunió en este hermoso lugar para cantar su alabanza a Aquel que los había bendecido con la prosperidad. Ante la creciente oleada de sentimientos anticatólicos del Klan, que bloquearon sus vidas de muchas maneras, la gente de la parroquia comenzó su propia Credit Union en 1933, que sobrevivió como una de las más antiguas de su tipo en Colorado. Durante los tiempos difíciles de la depresión, los feligreses construyeron una cabaña de madera para sus sacerdotes y hermanos como lugar de descanso y oración al lado de una colina que con vista a Nederland, en el condado de Boulder. La gente de esa aldea se benefició de la presencia dominica y, durante años, la capilla de St. Rita en Nederland sirvió como misión para los sacerdotes de St. Dominic.

El padre Carroll, el padre Regan y el padre Farrell sirvieron como párrocos hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La vida de la parroquia era rica. La escuela prosperó. Siempre hubo un club de drama para los jóvenes adultos, que montaban obras para el disfrute de todos. Los deportes eran importantes y también lo era el escultismo.

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Iglesia Cambiante

La década de 1960 fue un momento de cambio en la iglesia y con el cambio llegó la agitación y las declaraciones dramáticas, incluso por parte de los líderes. El padre Leuer dejó su papel de párroco y el sacerdocio en 1969. Hubo otros también, enérgicos y queridos jóvenes asociados de la parroquia que en la defensa de causas controvertidas e inquietantes – protestas contra la guerra, asuntos de trabajadores migrantes – eligieron también dejar el sacerdocio de St. Dominic.

La tarea que el padre Bob Miller tuvo que enfrentar fue la del reto de restablecer la credibilidad y el liderazgo pastoral en una época en la que las tensiones eran altas. Además, la población de la parroquia estaba cambiando. Había menos niños para la escuela, mayores costos de educación, menos hermanas como profesores y déficits crecientes en el presupuesto escolar. En 1973, se tomó la decisión dolorosa de cerrar la escuela parroquial. Por primera vez, St. Dominic enfrentaría su vocación de enseñar, bendecir y sanar sin la escuela parroquial como su ministerio fundacional.

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Nuestros Tiempos

Bajo el padre Kevin Thissen, un exitoso programa familiar de la parroquia involucró a grupos familiares clave en una participación dedicada a la comunidad, que sigue siendo fuerte. Su interés en causas de justicia social lo llevó a ser uno de los miembros fundadores de MOP (Metropolitan Organizations for People). También hizo un trabajo maravilloso supervisando que la iglesia se recuperara del incendio en 1983.

Bajo el liderazgo del padre José Santiago la identidad de la comunidad hispana se fortaleció y bajo el padre Dennis Woerter se instaló el nuevo elevador en la iglesia.